Momentos de fuga
Momentos de fuga
(La palabra como arcilla)
A modo de proemio
Lourdes es una poeta joven que se abrió paso en la poesía en una etapa difícil de la vida, como ella misma lo menciona. Dice que: “encontró la poesía en las aulas de un colegio huehueteco, y aprendió a canalizar el dolor característico de la adolescencia en versos libres”. Quienes nos atrevemos a escribir poesía- un atrevimiento que es tan bien un acto político, no solo estético,- hemos tenido nuestra propia epifanía. Algunos lo hacen como sublimación, otros como ejercicio del habla y otros, como Lourdes y yo, “porque por alguna razón inexplicable mi poesía continúa y continuará hilvanada por esa misma fuerza de aquel sentimiento adolescente, uno de lucha entre la razón y el corazón” (fragmentos del Prefacio). Quienes quedamos atrapados en ese bosque umbrío de ecos fantasmales, sabemos muy bien que nunca saldremos de ahí porque es el lugar más íntimo de nuestra alma.
La poeta nos advierte que los poemas que ahora tenemos la dicha de disfrutar, fueron los sobrevivientes del olvido y, claro, del temor. El temor a desnudar su alma y verse descubierta por los sátiros de la vida. Decide reescribirlos y mostrarlos al mundo de las letras, a los soñadores, a los espíritus que necesitan beber el icor de las palabras, amasadas como arcilla para la creación del poema. Lourdes nos habla desde el interior de su alma prístina y desde ahí desborda su poesía, una poesía que es cardo y flor, niebla y luz, amor y desamor. Los sentimientos y las pasiones se cristalizan en metáforas, símiles, imágenes y cuando son insuficientes inventa neologismos e innovaciones lingüísticas que nos sorprenden. Nos habla, por ejemplo, de molestilla, antañal, asonora… .
En su poema “Roma” habla del amor y en el último verso devela el secreto: “cómo te digo, amor, que tu espejo es Roma”, poema en el que se devela un tímido, pero resuelto erotismo: el amor como entrega corporal y espiritual.
¿¡Cómo te digo que el erotismo es nada
frente a tus labios de océano abismal?!
Tus amatorios recelan los versos
que me besan entre ambiente litoral.
En cuanto a los recursos retóricos, la poeta nos anuncia desde su prefacio, que su creación es en versos libres, sin embargo, recurre a la rima, a una métrica no mensurada pero sí rítmica. Dependiendo del talante y la temática, vemos tercetos, cuartetos, dísticos, con rima consonante o asonante. Esa elaboración concierne a la naturaleza de la poesía como tal y que Lourdes sabe utilizar con habilidad. Haciendo un ejercicio de intertextualidad, podemos encontrar en la poesía de Lourdes las semillas de la poeta uruguaya Juana de Ibarbourou, la poeta modernista, quien también era una hábil creadora de palabras nuevas y , como Lourdes, de una versificación subordinada al ritmo interior del poema. De igual forma, Lourdes nos introduce en mares, cielos, lágrimas, lluvia, viento, olas, espuma y crea imágenes poéticas de difícil hermenéutica, pero que no son sino los profundos sentimientos que afloran sublimados en quejas y en ensoñaciones.
los ojos del cielo enmudecieron
el firmamento temblaba
los vientos previamente enlutecieron
la muerte se anunciaba
Las raíces étnicas de la poeta se develan en su poema Momosteca, un tributo a la mujer maya, a los abuelos, al quetzal… Su conexión ancestral no se ha perdido, continúa palpitando en su corazón poético:
¡Ella, con su güipil rojo!
¡Tan rojo como el pecho de su Quetzal abuelo!
¡Rojo, tan rojo como efervescente su sangre!,
ella deja que palpite fuera de su alma
como palabras en k´ich´e que brotan
de sus labios.
En su poema “Sino” Lourdes pretende amalgamar dos sujetos gramaticales diferentes al final de cada estrofa, que nos reta a una lectura distinta. El poema refuerza que el destino no concierne solo a la poeta sino al sujeto de su amor.
Los ojos del misterio sumergen
mis vibratos en la profundidad de Morfeo
y entre sus matices mis almas nadan
para cobijar(me) (te)
La presencia de su alter ego es también una constante en la poesía de Lourdes: “Ella”. Nos recuerda los arquetipos de Carla Jung, el ánima, que es nuestra sombra, el lado oculto de nuestra luna psicológica.
Aorillada a nuestro lago,
mi alma se volcaba sobre tu nombre en son de versos,
entre la ausencia de a poco me perdía.
cuando, mis ojos encontraron en lejana contraparte,
a la dueña y causa de esta triste muerte.
Inmóvil,
junto a las brizas cristalinas de este coloso celeste
La vi
y comprendí
¡Oh!
Claro que comprendí
Ella,
temeraria y feliz,
desboronaba sobre el pergamino mis lágrimas,
y regalaba, un momento, una pausa ...
Invito a los lectores a sumergirse en la poesía cronológica de Lourdes, una antología de su creación desde los albores de su adolescencia hasta madurez actual, un recorrido que es una evolución de su alma poética que hoy nos comparte con alegría y devoción.
¡Eres poesía!
Poesía que bebería como agua entre los golpeados
momentos de la vida.
Decías, salpicando en el recuerdo me decías,
cuando tatuabas de tu boca en el tiempo:
Amor, ¡Eres poesía!
Leo Sam
San Lucas Sacatepéquez 20 de octubre de 2025